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Qué aborda Arché
No todos los desequilibrios tienen su origen en la experiencia consciente o en la historia personal que una persona puede recordar o explicar.
En algunos procesos, el origen se sitúa en etapas muy tempranas de la vida, incluso anteriores al nacimiento, como sucede cuando hablamos de la vida intrauterina; o también en niveles de información que no pertenecen únicamente a la experiencia de vida actual sino que pueden ser heredados ancestral o transgeneracionalmente. Otros pueden ser del plano espiritual, puesto que somos un espíritu habitando un cuerpo físico.
Arché permite acceder y trabajar estos niveles y dimensiones del ser humano, no desde interpretaciones externas o síntomas concretos, sino llegando al origen del desequilibrio con el que convive cada persona. Porque en Arché parto de una comprensión amplia del ser humano: el desequilibrio no se manifiesta de una única forma ni en una sola dimensión del ser humano.
Arché actúa sobre el origen de:
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Desequilibrios físicos : Dolores persistentes, tensiones, bloqueos, síntomas recurrentes o malestares sin una causa clara, patologías genéticas, autoinmunes, endocrinas y crónicas, entre otras.
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Desequilibrios emocionales: Estados emocionales que se repiten, dificultad para lidiar con determinadas emociones (ira, enfado, etc), sensación de bloqueo afectivo, tristeza persistente, miedo, ataques de pánico, ansiedad, traumas y heridas emocionales.
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Desequilibrios mentales: Pensamientos repetitivos, confusión, dificultad para tomar decisiones, diálogo interno constante, sensación de desconexión mental, entre otros.
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Desequilibrios energéticos: Falta de vitalidad, cansancio profundo, agotamiento, sensación de estar “apagado” o desalineado, sentirse desconectado de la vida o de uno mismo, dolores físicos o emocionales, cambios bruscos en el estado interno, entre otros.
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Desequilibrios psíquicos y profundos: Conductas o situaciones repetitivas a lo largo de la vida, bloqueos que no tienen causa aparente, sensaciones de carga interna, conflictos que se repiten una y otra vez, experiencias difíciles de verbalizar, entre muchas otras.
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Ancestralidad y espiritualidad: Información ancestral, vínculos familiares, memorias no resueltas o desconexión del propio propósito de vida, enfermedades ancestrales y transgeneracionales, lealtades heredadas, traumas heredados, dependencias de la familia o de relaciones, la sensación de vivir en bucle y no avanzar en la vida, la sensación de vivir una vida que no es tuya, entre otras.
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Vida intrauterina y primeras etapas de la vida: estados emocionales maternos, situaciones de estrés, separación, rechazo, falta de amor, falta de cuidado, parto con violencia o traumático, vivencias en el útero materno o en los primeros momentos de vida que hayan sido traumáticas, heridas emocionales recogidas de la madre, entre otros cientos de vivencias de la gestación.
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Creencias heredadas y programaciones: Existen desequilibrios que no se originan en la experiencia individual directa, pero que condicionan la salud y la vida de la persona: creencias heredadas, ,forma y estilo de vida impuesto, programaciones familiares o informaciones transmitidas a través del sistema familiar - social - cultural.
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Traumas y experiencias no sanadas: Los traumas —ya sean evidentes o sutiles— no siempre se expresan como un recuerdo concreto. Se manifiestan como bloqueos, reacciones automáticas, dificultades relacionales, síntomas físicos o una sensación persistente de desconexión o amenaza interna, entre otras muchas cosas.
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Procesos relacionados con el autismo: Son procesos que habitualmente están relacionados o implican también la figura de la madre, la vida intrauterina y vidas pasadas. Arché en estos procesos de sanación no solamente trabaja con la persona portadora de autismo sino que la madre también es parte activa.
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Vidas pasadas: Arrastramos muchos procesos de vivencias pasadas inconclusas y no sanadas que repetimos en la vida actual condicionando nuestra salud y nuestra vida en todos los niveles sin que seamos conscientes de ello.
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Relaciones personales y vínculos: Arrastramos muchas vivencias relacionadas con personas con las que tenemos vínculos en la vida actual: familiares, parejas, amistades, que en la vida actual se manifiestan como: relaciones de conflicto, dependencia, maltrato psicológico, físico o sexual, dificultades para estar en una relación sana o repeticiones constantes, falta de responsabilidad afectiva, entre otras.
No importa si lo que te mueve es una dolencia, una pregunta, una búsqueda o una necesidad de cambio.
El punto de partida siempre es el mismo: tu decisión de iniciar el proceso de sanación desde el origen.
Las consultas son para ti si estás atravesando: un momento de búsqueda, desequilibrio o repetición de patrones, y sientes que hay algo más profundo que necesita ser comprendido y sanado. Cuando lo que vives no tiene explicación, pero sabes que no es casual. Cuando intuyes que el síntoma es solo la puerta hacia algo que pide ser escuchado.
La sanación no depende del lugar.
Depende de tu disposición a mirar hacia el origen.
Si estás listo para iniciar ese camino, aquí tienes un espacio para hacerlo. El siguiente paso, es un primer encuentro, donde valoramos juntos si este enfoque es adecuado para tu momento actual.